Archivo para la categoría ‘Reflexionar Cotidiano’


El nuevo hogar quedaba cerca del río. Para ese entonces, las lluvias de Mayo provocaban grandes desbordamientos, llegando hasta el patio de la casa. Todos los días íbamos al río a bañarnos, casi siempre nos bañábamos desnudos; mamá y papá nos enjabonaban, para el 1950 éramos 3 hermanos; cuando retornábamos a la casa, los padres llevaban latas llenas de agua, agua que tomaban de la orilla del río, abrían un pequeño hoyo y lograban que el agua filtrara sobre la arena, por cierto, la arena era muy fina, esa era el agua que tomábamos.

Por Julián Serulle.-

Cuando contaba con 3 años de edad,  recuerdo, como ese adolescente de nombre Juan conseguía la leña y los pedazos de cuaba para poder encender el fogón. Surge la pregunta ¿Cómo mamá pudo adaptarse a esa vida? A sabiendas, que provenía de una familia para la época contaba con determinadas comodidades. La conclusión se circunscribe en el amor tan profundo que sintió y amamantó hacia mi padre. He vivido bajo el convencimiento que mi madre aprendió amar y a vivir para ese amor, indiscutiblemente, a su forma, bajo el entendido que supo compartir ese amor con el amor que profesó para cada uno de sus 10 hijos.

 

Por Julián Serulle.-

Mi madre, como dice el vulgo, nació en el seno de una familia acomodada en la ciudad de Santiago de los Caballeros, sus amigas de adolescencia me narraban que ella era muy bonita, más que bella en su cuerpo, la hermosura se expresaba con gran glamour en su sonrisa tierna y en el trato afable con expresión de amor ante todo humano, sin importar su procedencia social. Hoy, puedo asegurar, que esas cualidades como su encanto de mujer no se detuvieron en la adolescencia, sino que mantuvieron su presencia hasta aquel día en que sus ojos se cerraron.

11/05/2010.-

Por Julián Serulle.- 

Escuché a mis padres decir que á este mundo llegué a eso de las 8:00 de la noche del 6 julio de 1946, en la ciudad de San Francisco de Macorís, común cabecera de la provincia Duarte, en la casa marcada con el número 2, de la calle La Cruz. Mi madre, María Virginia Ramia, quien falleció a sus 54 años, estuvo acompañada por una señora llamada Emelinda Cabral, que más luego resultó ser mi madrina. Cuando hago referencia a la compañía de esta señora es, que ella fue la comadrona que ayudó en el parto. Hay personas que no saben quién fue la comadrona, fíjate, era quién hacia las veces de partera o de un doctor en medicina.

 La comadrona, ejercía su función en forma empírica, es decir, no estudió medicina, no tenía el más mínimo concepto en como dar respuestas a casos de alta emergencia, por ejemplo, ¿Qué hacer ante determinada posición de la criatura en el vientre de la madre?

 Para ese entonces, sin descartar que hoy todavía lo vemos en muchos lugares de nuestro país nuestras madres parían y siguen pariendo sin presencia de los médicos y se recurría a los métodos más rudimentarios. Recuerdo, como le quitaban el mantel a la mesa y acostaban a mi madre en la posición correspondiente entremezclada con las pujas que reclamaba la comadrona y ponían a hervir agua, para esterilizar un cuchillo o una tijera con la cual se cortaba el cordón umbilical. En una ocasión y cuando llegó mi última hermanita, como te diré en un momento de nuestro andar, la última partera que conoció mi madre llegó a cortarle con la tijera parte de su vulva. Todo eso nos dice que la vida de la madre como de la criatura por nacer se encontraban en constante peligro; de ahí que; un porcentaje alto de nuestra madres morían ó dejábamos de tener la suerte en observar el rostro de la criatura que anhelábamos tener en nuestros brazos. No te imaginas la cantidad de mujeres que hoy siguen muriendo al momento del parto, nuestros campos como en las montañas no contamos con médicos que ofrezcan la garantía en la salud.

 Mi madre, para procrearme, sintió el amor de un hombre que fue su vida y adoración, de ese amor acompañado de la motivación carnal, nací yo, queriendo decir, que mi padre se llamó Ángel Gabriel Serulle.

 Mañana, te diré quien fue Ángel Gabriel, a su vez no dejaré de reconocer y decirte los elementos tan bellos que vibraron en la existencia de mi hermosa madre.

 Por Julián Serulle.-

Mi madre, como dice el vulgo, nació en el seno de una familia acomodada en la ciudad de Santiago de los Caballeros, sus amigas de adolescencia me narraban que ella era muy bonita, más que bella en su cuerpo, la hermosura se expresaba con gran glamour en su sonrisa tierna y en el trato afable con expresión de amor ante todo humano, sin importar su procedencia social. Hoy, puedo asegurar, que esas cualidades como su encanto de mujer no se detuvieron en la adolescencia, sino que mantuvieron su presencia hasta aquel día en que sus ojos se cerraron.

 Por Julian Serulle.-

Escuché a mis padres decir que á este mundo llegué a eso de las 8:00 de la noche del 6 julio de 1946, en la ciudad de San Francisco de Macorís, común cabecera de la provincia Duarte, en la casa marcada con el número 2, de la calle La Cruz. Mi madre, María Virginia Ramia, quien falleció a sus 54 años, estuvo acompañada por una señora llamada Emelinda Cabral, que más luego resultó ser mi madrina. Cuando hago referencia a la compañía de esta señora es, que ella fue la comadrona que ayudó en el parto. Hay personas que no saben quién fue la comadrona, fíjate, era quién hacia las veces de partera o de un doctor en medicina.

 

por Julián Serulle.-

 

Hoy, no se si estoy dentro de la mentira o en un mundo de justicia.

 La República de Argelia, que fue colonia de Francia, logró su independencia bajo el manto de la sangre y el sacrificio de varias de sus generaciones, tuvo un hijo, quién es muy conocido en el mundo de las letras, podría decirse, en todo el globo terráqueo, lleva por nombre Albert Camus, quien nos habla sobre la mentira, dice: “lo que no es, pero es también y sobre todo, decir más de lo que es y, en lo que concierne al corazón humano, decir más que lo que se siente”. “Es lo que hacemos todos, todos los días, para simplificar la vida.

 Por: Julián Serulle

A partir de hoy, te empezaré a comunicar quién he sido y quién soy, no te esconderé nada sólo mis recuerdos serán dueños de cada expresión y de cada etapa en el andar de mi vida. Pretendo, sentir la ilusión en que tu y yo estamos hablando y dando lugar a la conversación, revestida de nobleza, que haga permisible estrechar la amistad más allá de aquella amistad que he podido conocer en mi vida, por eso, cuanto te diga lo haré con franqueza y sin rodeos, sin adornar las palabras en forma cruda; es decir, provocaré y daré lugar al desnudo de mi pasado, sólo así podríamos dar lugar a conocernos, buscando nuestras raíces y cada andar de nuestro pasado. Sin temor, sin dudas, ¿sabes el por qué? porque deseo y anhelo tu amistad. Amistad que busco con la fuerza que emana de los vientos huracanados, por eso sólo puedo buscarte diciéndote mis defectos y debilidades y narrándote las bondades que se han convertido en belleza y que empezaron a tener razón de ser en la existencia de mi propia infancia.

Me gustaría saber si esto podría despertar en ti curiosidades, la cuáles, se constituyan en la piedra angular de esa amistad que busco. Te prometo que no te esconderé nada, sabrás de aquellos años en que conocí la cocina con su fogón de barro o cuando me bañaba al desnudo con los compañeritos del campo, no te esconderé cuando iba a la escuela con la media rota o con los zapatos sin la suela.

Hasta mañana,

Trabajadores de los campos y ciudades

de la República Dominicana y de los

pueblos del mundo.

           

 Con inmenso amor me dirijo a todos los trabajadores, hombres y mujeres de la República Dominicana, en este PRIMERO DE MAYO, Día del Trabajo, cuando los trabajadores del mundo, en reuniones, asambleas, manifestaciones y fiestas, confirman su vocación de solidaridad y afianzan el criterio de que sólo unidos son capaces de contribuir a los procesos de cambio que exige el mundo de hoy.

LOS PARTIDOS POLITICOS TIENEN QUE VARIAR SU PROCEDER

En la República Dominicana los partidos políticos están en una situación de cuestionamientos de parte de la sociedad, pues a su interior vemos librar luchas internas, así como aislamiento de organismos ante las bases partidarias.