Sobre Julian Serulle

julian_serulle-215x300Ángel Julián Serulle Ramia, mejor conocido como Julián Serulle, nació en la República Dominicana, hijo de inmigrantes árabes, es profesional del derecho, con especialidad en litigios laborales y seguridad social de Las Sorbonas de París, Francia; el mayor de una familia de doce hijos, educado desde la infancia hasta la adolescencia bajo el manto de la regia conducta disciplinada y metodológica de la Orden de los Jesuitas, en el Colegio que llevaba por nombre Padre Fantino, ubicado en el Santo Cerro, provincia La Vega, sitio que recoge leyendas, legadas desde la época de nuestros antepasados indígenas y el sometimiento español; punto encumbrado de la geomorfología orográfica, desde donde el ser humano puede engalanar su vista al observar la grandeza del Valle de la Vega Real que transmite el colorido que brota de toda la exhuberancia natural al recibir la pincelada del amanecer compenetrada con la fragancia que nos llega desde la tierra misma.

Su ejercicio profesional, en gran medida, ha estado interligado a los mas necesitados, desde los trabajadores del campo y la ciudad, como a los campesinos que luchan por un día llegar a poseer una porción de tierra o por los derechos fundamentales y esenciales elevados a la categoría de los derechos humanos. Sus principios en el mundo político como profesional le han hecho recorrer campos y barrios, entremezclando su calor con el de los desposeídos, con aquellos que no tienen nombres ni apellidos, con aquellos a quienes no les permiten dejar oír su voz, con aquellos que son impedidos de comer caliente tres veces al día.

Acompañando los procesos de las asociaciones campesinas como de los sindicatos o de los clubes y organizaciones no gubernamentales, constituyendo sus locales en salas de audiencias, o mejor dicho, en su auténtico y real estrado. Ha hecho de los tribunales la gran tribuna en pos de los derechos esenciales a corresponder a los trabajadores, constituyéndose en un organizador defensor de cuantos trabajadores han buscado respuestas a sus derechos legítimos.

Ha recorrido la República Dominicana en su más lejanos y cercanos rincones, llevando la toma de conciencia a través de conferencias, cursos, asesorías, sin descansar en provocar que cada hombre y mujer se constituya en un baluarte en la lucha hacia una idea justa y que no hay nada mas poderoso que inducir a un pueblo a luchar por su causa, por su patria, por su tierra, por sus ideas, por los conceptos de lo que considera noble, de lo que considera digno, de lo que considera justo, de lo que considera honorable.

En cada una de sus conferencias busca transmitir lo que es humano, que cada ente se preocupe por su destino, por su familia, por todas esas cosas; haciendo ver lo que anhela esa persona, de hombres y de mujeres que no solo piensen en si mismos, sino que piensen en los demás también. El tipo de hombre que se preocupa porque su interés personal no esté en contradicción con el de los demás.

Las charlas, conferencias y alocuciones que dirige al pueblo dominicano y a todo el espectro radiofónico, llegando su cobertura a las islas del Caribe a través de veintiocho emisoras de radio permite un enfoque en el que se hace hincapié en el que la vida tiene un valor relativo, atendiendo a que ella vale cuando esa vida se desenvuelve con libertad, se desenvuelve con justicia y que la vida no vale nada cuando se tiene que vivir de una manera miserable.
En sus alocuciones traduce preocupaciones ante la situación por la que atraviesan los empresarios dominicanos, bajo el entendido que al carecer de manos de obra calificada y de un alto precio en el costo de producción y la falta de protección y asistencia por parte de un Estado, los sitúa en encrucijadas que pasan a perjudicar a la fuerza laboral que las mas de las veces son victimas de la ignorancia y del cierre de empresas. Razón por la que se le escucha hablar de un Pacto Social, mediante el cual, el Estado Dominicano a través del gobierno central dé lugar a plantear a las fuerzas que intervienen en la producción nacional: empresarios-trabajadores a través de un plan mancomunado, la integración a través de lo que cada clase puede dar, dejando de lado el egoísmo y el individualismo en pos de la estabilidad, el desarrollo y la paz socio económica.

Al igual que sus intervenciones por ante los que sufren y desposeídos se ha constituido en un trotamundos, presentando ponencias y los trabajos más disímiles en el mundo del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social, en los mas variados cónclaves nacionales e internacionales sobre temas que guardan relación con su especialidad.

Fue fundador y coordinador de un movimiento de carácter estudiantil durante sus estudios del bachillerato en la Ercilla Pepín de San Francisco de Macorís. En su paso por la Universidad Católica Madre y Maestra, donde cursó sus estudios de Derecho, se caracterizó por ser contestatario al sistema educativo, como al régimen político de turno. En su vida política estuvo y caminó muy de cerca con el hombre más inmaculado de la política nacional en el siglo veinte, el Profesor Juan Bosch.

Casado con hijos con la señora Ming Lling Joa, con quien ha procreado tres hijos, Asiaraf, Angel Julián y Alberto José.

Para los años 1994 y 1998 fue candidato a senador por la provincia de Santiago, para el mes de Agosto de 1996, fue designado Director General del Instituto Dominicano de Seguros Sociales, institución caracterizada por tener unos diez y seis mil empleados y revestida y amamantada por el símbolo de la corrupción de Estado; al cabo de tres meses de su gestión, la corrupción empezaba a extinguirse y la abultada nómina se reducía considerablemente, o sea, que las botellas y las complacencias políticas empezaban a extinguirse, se expresaba la remodelación y la construcción de hospitales y policlínicas, los establecimientos hospitalarios empezaban a recibir los equipos correspondientes en las diferentes ramas de la medicina, los médicos y demás integrantes del área de la salud empezaban a hacer suya la disciplina y la entrega a los trabajadores y trabajadoras como a sus hijos, el principio del imperio de la ley y de la autoridad empezaban a resplandecer.

Al término de los seis meses, los sectores que tradicionalmente se habían empecinado en alimentar la corrupción como el desorden en busca de la quiebra y alimentar la intervención del capital privado obtuvieron su destitución, deteniendo el proceso de saneamiento y de recuperación total de un patrimonio que tenía un solo dueño: los empresarios-trabajadores.

Hoy, no detiene su andar, sigue como un quijote cualquiera, lleno de sueños y de utopías, no descansa en seguir regando y alimentando la semilla de la libertad, de la estabilidad y del desarrollo integral de su pueblo, no se detiene en la búsqueda que un día, más temprano que tarde, en el rostro de cada hombre y de cada mujer del pueblo dominicano pueda sentirse una sonrisa a flor de labios, como resultado de la educación, de la estabilidad en el trabajo y el amor en el hogar, todo cubierto por un auténtico y real sistema de seguridad social que proteja al ser humano desde la cuna hasta la tumba.